
Sos un anhelo que sigo, una ausencia. Sos un secreto que vivo, una reminiscencia. Sos sensación, anillos, agua y cigarros, ¡de la buena! Sos.
También sos mi carencia de exclamación, mi cansancio, mi niña, de todas, la querida, la que más sonrió. La que nunca dijo nada, la que nos facilitó. La de vómito mental, la de la construcción.
Y siempre considerada, sus silencios, la preventiva de alucinación. Cada quien tendrá su pelo, el escondite público, el que no nos importe el qué sé yo. Por ciertos enojos, soy capaz de partir, o nada, o inventar que no sucedieron, que es el humor del ajeno, y en eso no hay que interferir.
¡Qué sean! -me decía ella, "que hagan lo que aventuren necesario. Saber de errores ortográficos, y generar estilos, dentro de cualquier abecedario." -parir.
Ella y yo, las cercanas, las dos, anillos, calor.
Por el amor de dios.
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